Colectivo de Intervención Fotográfica

RSS Página Facebook Twitter

Memoria viva, menores presxs en dictadura
"Te entrego mi historia, porque también es tu historia" - Liliana

Se acercaba el 10 de diciembre, día Internacional de los Derechos Humanos, y hacía un tiempo nos habíamos enterado de que un grupo de personas, que fueron presas durante la dictadura siendo menores de edad, estaba haciendo una movida de difusión para contar su historia y poner de manifiesto las diversas capas de violencias, abusos y delitos que se cometieron y siguen cometiendo.

Fotografías por rebelArte
Licencia: Creative Commons

Sentimos la necesidad de acercarnos, para hacer algo juntxs para esta fecha, para colaborar en la difusión, en que se escuchen (y vean) las historias que tienen para contarnos.

Empezamos las comunicaciones y marcamos un encuentro: sábado a la tarde en la casa de una de ellas. Una foto de ellxs, de la época en que fueron detenidos o un objeto y un texto que cuente en forma de relato, poesía o crónica sobre lo que vivieron, eso fue, lo que en principio decidimos llevar para ese encuentro.

Allí, más allá de lo práctico y puntual que íbamos a hacer juntxs, sucedieron muchas cosas...Hubo una apertura muy solidaria y compañera de parte de ellxs, un estar compartiendo desde un lugar de fortaleza, a la vez que de sensibilidad.

En la charla sobre lo que cada unx había llevado para compartir surgían relatos transversales, y de ellos emergían otras informaciones que nos resultaron contundentes e importantes. Que de alguna manera daban sentido a lo que estábamos haciendo, revisar-revisarnos, contar-contarnos, encontrar-encontrarnos, ante micro historias reales que entretejen nuestro ser/estar/habitar en el presente. Y que en lugar de “dar vuelta la página”, nos proponemos leerla, (re)escribirla y arrojar luz sobre ella.

El reconocimiento del derecho a poder decir lo que les pasó duró, en algunos casos, un buen tiempo en llegar. El poder decir no dependía solo de su voluntad, pues existe un dispositivo de opresión que tiene varios activadores y que regula lo que podemos sentir, decir o no, sobre lo que nos pasó, sobre lo que nos hicieron.
La impunidad no sólo tiene dimensiones legales.
La violencia no sólo se ejercía durante los días de encierro, también luego de liberadxs, y por mucho tiempo más. Fue algo que arrastraron hasta la adultez. Una violencia ejercida de diferentes maneras; les prohibían inscribirse para continuar sus estudios y por ello tuvieron que enfrentarse a limitaciones para acceder a un trabajo, y tantas otras formas de violencia a la que tuvieron que hacer frente desde adolescentes para poder seguir adelante con sus vidas.

La violencia queda alojada en los cuerpos de diferentes maneras, en diferentes partes; entendiendo cuerpo como un todo, lejos del dualismo mente-cuerpo.

Quedamos pensando que ésto que le hicieron a ellxs y a tantas otras personas que sabemos (y que no sabemos), es algo que nos están haciendo también hoy en día, que la impunidad sigue estando presente en muchos lugares y momentos. A veces vestida con otros ropajes, pero con un mismo cuerpo debajo.

La criminalización, la violencia y la impunidad siguen existiendo y apuntan a: la pobreza, a las mujeres, a los movimientos sociales, a lxs jóvenes, y a quién les convenga según el momento.

Por eso quisimos compartir parte de estas historias. Para que no queden en el olvido. Porque esto pasó hace tiempo, pero sigue pasando hoy , y no habrá distancia temporal que nos haga olvidar lo de antes para vivir el ahora. Porque esa separación de lo “viejo” y lo “nuevo” es la que quiere hacernos creer la historia hegemónica, para borrar nuestras memorias, para barrer nuestras luchas, desconociendo los procesos históricos que conforman lo que hoy somos y lo que queremos ser.

Esas semillas que no quiso germinar la historia oficial, las vamos a hacer crecer nosotrxs, desde la tierra fértil de la memoria.

“La justicia cuando tarda no es justicia”.

Trabajo realizado junto a el grupo Menores presxs durante la dictadura en Uruguay.

Liliana

Elegí está foto porque es mi retorno a Treinta y Tres, cuando me soltaron del Consejo del niño. Es en nuestra casa vieja, con mi madre y mi hermana que en esos días cumplía sus 15 años. Las tres estuvimos presas. Atrás de la foto mi madre escribió: "Estamos en 33, en el barrio La Floresta, en la casa vieja, eran años duros y tristes que estábamos pasando, pero igual nos salía una sonrisa. Muy duros esos años!!".

Y yo digo ahora: nunca se unió a nuestros nombres el olvido, la derrota. Resistimos, siempre resistimos !!!

Liliana

Foto: Liliana con su madre y su hermana.

Publicado el 10 de diciembre de 2017
Etiquetas: , , ,

Hospedado en:

ourproject.org

Bajo licencias:

Creative Commons

Desarrollado con:

SPIP 3.2.0