3 de junio / Ni una menos
Ni una menos por trata y explotación sexual

"...Decimos ¡basta!, basta de mirar para otro lado, de naturalizar las opresiones, los explotadores sexuales están al lado nuestro, caminan por nuestras calles con total impunidad, cuentan con la legitimidad y el poder de ser jueces, abogados, docentes, exitosos empresarios, altruistas referentes, hoteleros, diputados, asesores expertos, vendedores de imagen, marketing y publicidad, narcotraficantes, dueños de prostíbulos y whiskerías..."

Fotografías por rebelArte
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Proclama:

Ni una menos
por trata y explotación sexual

Venimos a hacer público nuestro repudio, nuestro hartazgo.

No nos callamos más. No vamos a permitir que se vuelva a revictimizar a las adolescentes, jóvenes y mujeres adultas que quedan atrapadas en redes de explotación sexual y trata.

Decimos ¡basta!, basta de mirar para otro lado, de naturalizar las opresiones, los explotadores sexuales están al lado nuestro, caminan por nuestras calles con total impunidad, cuentan con la legitimidad y el poder de ser jueces, abogados, docentes, exitosos empresarios, altruistas referentes, hoteleros, diputados, asesores expertos, vendedores de imagen, marketing y publicidad, narcotraficantes, dueños de prostíbulos y whiskerías.

Repetimos algunos de los nombres de los hoy imputados para acallar el silencio cómplice: Washington Balliva, Nicolás Ortiz, Miguel Ángel Larramendi, Mauricio Zardo Cabrera, Nicolás Chírico, Manuel Nande Bagnulo, Leonel Enrique D’Albenas, Matías Sosa de León, Ariel Pfeffer, Diego Susena, Jacques Paullier Symonds.

Los varones que consumen cuerpos Lo hacen desde un lugar de poder y legitimidad social, anclados en la concepción de que su sexualidad es un derecho, más allá de que su ejercicio violento - a través de la explotación sexual - implique la vulneración de mujeres y trans empobrecidas. En este esquema, somos para otros, y debemos satisfacer sus caprichos, relegando nuestros deseos y nuestra sexualidad.

La complicidad se entreteje en distintas dimensiones. Cómo la denominación de trabajo a un sistema de explotación en el que coexisten adultas y adolescentes, personas en situación de prostitución y víctimas de trata. La falta de políticas efectivas contra la explotación sexual y la trata y de dispositivos de protección a las víctimas que se atreven a denunciar. La ausencia total de políticas públicas enfocadas en aquellas mujeres y trans que desean salir de La prostitución, y no encuentran alternativas laborales, formativas, ni atención psicológica y de salud que atienda a sus necesidades. La criminalización de las víctimas, la complicidad de La policía y la falta de acceso a la justicia.

Hoy vemos cómo deambulan con total impunidad personajes como Víctor Della Valle, que fueron fichas clave en históricas redes de trata de personas de nuestro país al mundo y que hoy patrocinan como “elegantes abogados” a explotadores contemporáneos, esgrimiendo Los mismos argumentos de siempre: la culpabilización de las víctimas, la argumentación del consentimiento, el ocultamiento del engaño, del uso de poder que busca negar la relación asimétrica y violenta que supone la compra de cuerpos atravesados por múltiples vulnerabilidades (edad, género, clase).

Detrás de todo este entramado está la cultura de la violación que naturaliza las diversas violencias que se ejecutan sobre nuestros cuerpos; y una percepción generalizada de que hay vidas que no importan, y que pueden ser compradas, vendidas, desechadas, despojadas de su humanidad. Así lo muestra el caso reciente de una mujer en situación de calle, explotada sexualmente y posteriormente asesinada a pedradas por un militar retirado.

Las mujeres de los sectores populares, las trans, las migrantes, las afro estamos en la primera línea en el foco de explotación y trata porque somos hipersexualizadas y vulnerabilizadas por el capitalismo, el patriarcado y el racismo estructural, Limitadas en nuestras posibilidades de elegir y construir nuestros proyectos de vida.

Decimos no a la normalización de La violencia más descarnada sobre nuestros cuerpos y subjetivida- des. No somos mercancía, nuestra sexualidad es para ser vivida libremente.

NO importa La edad que tengas. Si alguien se beneficia de tu explotación es trata.

Hoy lo URGENTE es que aparezcan todas las gurisas desaparecidas por las redes de trata y explotación sexual Que este sistema cruel y voraz no cobre más vidas, el grito URGENTE es NI UNA MENOS.

Venimos a exigirle al Estado el tratamiento de los crímenes sexuales con la premura que necesitan, la asignación de presupuesto para la creación de organismos especializados en el combate y prevención de la trata y explotación sexual, capacidad y autonomía en la implementación efectiva de la ley 19.643 de prevención y combate a la trata de personas, la condena a las redes de explotación sexual y la protección de las víctimas y familiares de desaparecidas.

Nos seguimos preguntando: ¿Dónde están nuestras gurisas? ¿Por qué no se Las busca? ¿Por qué cuando una gurisa o una mujer desaparece es ella la principal sospechosa?

¿Qué pasa en Paysandú, en Salto, en Treinta y Tres, en Maldonado, en Rocha, en Melo donde la explotación sexual es una realidad para cientos de mujeres, donde muchos casos terminan en femicidio, suicidio o desaparición?

El interior es un mundo paralelo donde el silencio se vuelve un pacto institucional, donde prevalece una cultura de la impunidad, donde la justicia no llega ¿Acaso la justicia no es igual para todos? ¡No!

La víctimas se vuelven una y otra vez culpables, en soledad, por el machismo hegemónico y racista, donde La institucionalidad calla, oculta y abandona.

Queremos denunciar que ante la denuncia de una desaparición existe una práctica sistemática e institucional que culpabiliza a la víctimas, que manda a investigar a madres, hermanas, primas, hijas, abuelas “bajo nuestro propio riesgo”, con nuestros pocos recursos.

Exigimos que se esclarezca qué pasó con Nazarena Porto en Salto. ¿Por qué no aparece Florencia Barrales? ¿Qué se hizo para investigar su desaparición? ¿Qué pasó con Gabriela Cortazzo? Su proxeneta declaró haberla visto por última vez y nunca más apareció en Pando. A Mili también la seguimos buscando. No nos basta con que su explotador esté preso ¡La queremos viva y de regreso! Justicia para Valery asesinada en Punta del Este, uno de los mayores centros de explotación sexual de nuestro país. Respuestas para la familia de Ana Navarro Echenique.

¡Queremos que aparezcan todas! ¡Exigimos saber qué pasó con ellas! Hoy somos La voz de las que no tienen voz y somos también nuestra propia voz,
una voz colectiva que se rebela ante los mandatos sociales,

que se pluraliza en la calle y en cada grito en el que expresamos NI UNA MENOS.
Somos muchas y hermanadas, estamos HARTAS y venimos a cambiarlo todo.

Dónde están nuestras gurisas

Bloque Antirracista
Pan y Rosas
Autoconvocadas

Publicado el 4 de junio de 2020
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