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Colectivo de Intervención Fotográfica

La Solidaria, un espacio pensado desde la autogestión

La Solidaria abrió sus puertas hace cuatro meses y se encuentra en plena zona comercial de Montevideo. Es una casa que fue tomada por un grupo de personas, quienes vienen construyendo allí un proyecto que busca ser “ una herramienta para afrontar y cambiar lo existente, para intercambiar”, teniendo como principios básicos la autoorganización, el respeto y la solidaridad.

Fotografías por Chinita, Luciérnaga
Licencia: Creative Commons

Mano tendida al compañero, puño cerrado al enemigo

En la Solidaria, todos los días hay actividades gratuitas. Hay talleres, charlas, y se organizan ciclos de cine semanalmente.

Entre los talleres están el taller de plástica, como la reutilización creativa de la basura; el taller de encuadernación artesanal; y el llamado laboratorio de experimentación existencial.

Los Ciclos de cine “coneja Negra”, se realizan todos los viernes por la noche, convocando a la gente con diversas propuestas.

Al ser céntrico la participación del barrio es particular porque en general se acerca gente de todos lados que no necesariamente es de allí.

"No hay vida de barrio", nos cuentan. "Viene mucha gente a los ciclos de cine y en muchos casos se enteran por internet porque algún colectivo difunde las actividades por ese medio".

La casa tiene varios espacios. Apenas entramos nos encontramos con el primer salón llamado la “oficina para la insurrección generalizada”.

Otro salón es el CPP, Centro de Producciones Piratas, dónde tienen una fotocopiadora que es alquilada.

Nos cuentan que " hay 3 mil copias a disposición de cualquiera que se acerque con un propósito social y también para los estudiantes.

Es autofinanciada con dinero que ponen los integrantes de la casa mes a mes, teniendo en cuenta que cada uno pone lo que quiere, porque no hay un valor fijado".
La casa tiene varios cuartos más, como ser una cocina colectiva, y otros salones donde se dan los talleres.

Breve historia del lugar

Previamente a la toma, en el lugar existía una ONG que trabajaba con niños, la cual dejó el proyecto porque básicamente tenía a los niños en condiciones miserables, y de encierro total.

Eso lo notaron cuando pudieron acceder a la casa, porque "el lugar se estaba viniendo abajo". Tuvieron que ordenar y limpiar todo, lo cuál indica lo mal que vivían los niños ahí.

La propiedad de la casa está en manos de una iglesia alemana. En cuanto a lo legal, seguramente la toma se mantenga un año sin intimaciones de ningún tipo. La iglesia alemana quiere la casa, y en algún momento la va a “pedir”.

Nos cuentan que se asesoraron legalmente y el proceso de “querer sacarlos” llevará como mínimo un año.

Con respecto a los vecinos, la casa se encuentra entre comercios y la relación es buena. Algunos se acercaron a preguntar quienes eran y demás, pero no hubo problemas porque al no tener vida nocturna la casa evita ese tipo de conflictos más clásicos.

Tampoco hay mucha vida de barrio entonces como que la presencia es escasa.

La autoorganización en la solidaria

No hay un colectivo “la solidaria” y no es la intención que exista, sino que son diferentes grupos y personas que participan del proyecto.

Hay reuniones semanales, que son las Asambleas de la Casa, para resolver cuestiones concretas. La metodología establecida es el consenso.

La Asamblea es entendida por los integrantes del proyecto, como espacio de discusión y como práctica de relacionamiento horizontal.

Es un ámbito que sirve de “organización de diferentes cuestiones en relación al espacio tanto sean cosas prácticas (arreglos, limpieza, horarios, etc), y cosas en lo teórico (diferentes actividades o grupos a participar)”.

Esta disponible el espacio para que organizaciones se reúnan en la casa, en el caso de que ellas lo soliciten y que no contradigan ningún principio de la casa.

Esos principios se establecieron entre los que tomaron la decisión de tomar la casa y de quienes mantienen la casa.

Como principios manejan la autoorganización, el respeto y la solidaridad. Son acuerdos básicos de funcionamiento, después hay tareas específicas donde los otros no intervienen como la fotocopiadora.

Hay dos caseros, que viven en el lugar. Nos explican que estas personas que viven ahí lo hacen porque se necesitaba por seguridad, pero la idea no es que sea una “Ocupa”.

En la casa no se hacen fiestas ni ninguna cosa con fines de lucro. No hay actividades para financiarse, no se toma alcohol. Esa decisión fue tomada por “principios”. Estas decisiones no se tomaron en función de la situación legal de la casa, ni por un tema económico, simplemente fueron acuerdos establecidos entre el grupo de personas que integran la casa.

Existen jornadas de trabajo para mantener al casa, hay reuniones por cuestiones especificas, así como ser, una cooperativa de consumo que se esta formando. En este momento se están organizando para comprar cosas al por mayor y repartirlo entre las familias. Para confraternizar se realiza una comida por mes.

La biblioteca que se encuentra pegada a la casa, es un colectivo más de los que participa de la solidaria como proyecto. EL grupo en general es heterogéneo con los límites obvios de eso.

Publicado el 18 de junio de 2012
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