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El ocaso de los ídolos

¿Habrá que nombrarlos a todos, para que entiendan que no es un mundillo? @varones se replica en distintos ámbitos impugnando el pacto patriarcal. Está sucediendo por los feminismos, porque nosotras no nos callamos más.

Fotografías por rebelArte
Licencia: Creative Commons

Suena el señor de la tarde en la radio de turno. Está hablando de #varonescarnaval.Está indignado al parecer.

Resulta que para él se trata de un problema moral. Está mal hacer eso a menores de edad. Fin. No es el patriarcado, no es un problema estructural y sistémico de nuestras sociedades y toda su construcción simbólica y cultural del horror, no es la violencia sexista más atroz, ni mucho menos un problema de la construcción de las masculinidades.

Avanza la tarde, se abre el micrófono a los radioescuchas. Fulanito dice que el problema es el carnaval. Nunca el patriarcado. Menganito dice que esto siempre existió, pero como todo era un «viva la pepa» nadie hacía nada y ahora sale a la luz. Nunca el sexismo. Sultanito quiere pruebas para no dañar a inocentes. Nunca la injusticia.

Ahí están, con los últimos rayos de sol, reproduciendo con tono de indignación el círculo de la violencia patriarcal, invisibilizando a las gurisas que decidieron denunciar y que son las que hicieron posible que miles de personas estén hablando no solo del carnaval, sino también de los varones del rock, de la educación, y claro, también del periodismo.

¿Habrá que nombrarlos a todos, para que entiendan que no es un mundillo? ¿Habrá que quedarse sin ídolos, sin referencias, sin música que escuchar, sin películas que mirar, sin político que votar, para entender que no es algo que sucede en un determinado «ámbito social», sino que es uno de los pilares que sostiene el sistema de dominación en el que vivimos?

El ocaso de los ídolos. La tierra de los feminismos.

Esto es posible y está sucediendo por los feminismos. No es el gobierno de turno, ni el de antes ni el de ahora. Esto se teje con las luchas que las compañeras vienen dando dentro del carnaval desde hace años, denunciando que eso que para toda esta humanidad del asco es humor, para nosotras mujeres y trans, es violencia sistémica y cotidiana. Una violencia que no se arregla con un cuplé lindo que pega en el verano, ni con 280 caracteres de disculpas o indignación partidaria de cotillón en la red social favorita. Son las compañeras marchando juntas el 8M diciendo «sin nosotras no hay carnaval» y autogestionando un encuentro de mujeres murguistas, son todas las redes que se tejieron fuera de las instituciones, de escucha, de apoyo, de confianza, de lucha. Esas mismas redes de las que pensaron: “son cosas de mujeres” y sí que lo eran.

¿En dónde creen que se sostiene el patriarcado? Se sostiene en el pacto entre varones. Se sostiene en la Justicia de un mundo pensado, creado y diseñado por y para varones. La música, la política, la democracia, la ciencia, las empresas de comunicación masiva y su programación, son parte del engranaje que día a día garantiza la reproducción del sistema capitalista y patriarcal. Ese bullicio que cobra fuerza y viene de lejos no es el fin de la tarde, somos nosotras y no nos callamos más.

Texto: Valentina Machado y Lucía Surroca.
Fotografía: Archivo Colectivo Rebelarte, 8 de marzo de 2020. Huelga feminista 8M, En tiempos de rebeldía, despatriarcalizamos la vida. Montevideo, Uruguay.

Publicado el 28 de agosto de 2020
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